ALFREDO VELASCO

 

Alfredo Velasco nace el 25 de Junio de 1972, en  Madrid. Desde muy joven se interesa por el mundo del arte y el diseño, facetas que ha ido compaginando a lo largo de su carrera profesional. Una peculiar fusión de estilos y fuentes de inspiración  que le han llevado a convertirse en el creador multidisciplinar que es hoy.

“Soy el mediano de tres hermanos y me dediqué desde pequeño a desarmar todos los juguetes que caían en mis manos. Recuerdo, también, la ilusión que me hacía ir con mi madre a comprar rotuladores de punta fina. Lo pintaba todo: mis cuadernos del cole, los listines telefónicos, cualquier hoja en blanco que encontraba… Y cuando me hice un poco más mayor comencé a atesorar objetos viejos y rarezas. Aún hoy sigo desarmando los objetos que me encuentro, pinto sobre cualquier superficie y sigo llenando mi taller de las cosas más inverosímiles”.

Tras formarse en la escuela de Artes Decorativas de Madrid, su andadura profesional comienza en 1992 en IKEA. Durante un año vive a medio camino entre las sedes de la compañía en Milán y Burdeos para luego volver a España y diseñar los primeros Show-Rooms IKEA en nuestro país. “En este período aprendí lo importante que es saber trabajar en equipo y conocí de cerca los mecanismos de una gran empresa”.

Entre 1994 y 1996 Alfredo colabora como estilista para las revistas del grupo editorial Hachette Filipacchi y trabaja para varias productoras audiovisuales. “En estos años descubrí todo lo que hay al otro lado de la cámara y sus códigos. Un mundo apasionante”.

En 1997 se une a la casa David Marshall, dedicada a producción de objetos realizados en aluminio fundido. “Aquí empecé a modelar y conocí de primera mano los secretos del trabajo con aluminio y latón. En esta época diseñé y produje mi primera pieza: un taburete de bar realizado en aluminio de fundición”.

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Es en 1999 cuando, junto a sus dos hermanos, lanza su propia firma: LACAMARA. Un laboratorio de ideas del que surgen piezas ya icónicas como su Sillón de Látex y la Mesa Vidriera, expuestas en el Museo IVAM de Valencia. La diseñadora Agatha Ruiz de la Prada, cautivada por la originalidad de sus piezas, le abre las puertas de su Estudio para realizar una exposición con su obra. El interés por las creaciones de LACAMARA creció rápidamente y sus diseños llegaron a espacios tan especiales como las tiendas Vinçon, la Fundación Joan Miró y el MACBA. “De los éxitos y tropiezos de esta época guardo un grato recuerdo. Pero, sobre todo, me di cuenta de que todo lo relacionado con la logística y la producción a gran escala me quitaba mucho tiempo para crear, que es en realidad lo que más me gusta”.

En 2006, tras un alto en el camino,  Alfredo se incorpora al equipo creativo de la firma de joyería en plata Uno de 50. Aquí desempeña la labor de Director de Imagen y Diseño de Tiendas hasta finales del 2009. Para la firma ha desarrollado un estilo único e inconfundible, convirtiendo sus boutiques en auténticos referentes del diseño aplicado al punto de venta.alfredo velasco tienda uno de 50

 

Ahora, Alfredo Velasco retoma su auténtica pasión y nos sorprende con un nuevo proyecto, esta vez firmado con su nombre. Un nuevo reto, un nuevo camino que comienza con toda la ilusión del mundo y en el que podrá mostrar su creatividad sin ataduras.

 

 

 

 

 

Arte transformista y recreación: una visión única

 

El trabajo de Alfredo Velasco recorre tierras intermedias. Se define en sí mismo como la unión de dos mundos paralelos: el del arte y el del diseño. De ahí que en sus piezas forma y función vayan de la mano y beban de movimientos pretéritos como el Art & Crafts y la Bauhaus. Sus referentes artísticos son tan eclécticos como su obra. Desde Rauschenberg hasta Dalí, pasando por Tinguelay o Gaudí.

De Rauschenberg y Tinguelay Alfredo Velasco ha heredado el amor por los objetos olvidados, al borde de la muerte. “Me ha inspirado siempre su capacidad para trabajar con piezas de desguaces o para crear maquinarias con objetos de desecho. Comparto con ellos el interés por los objetos ya existentes. Además, creo que es hora de reinventar o recrear; es el momento de la “no fabricación”. Ya hemos producido muchas cosas y muy buenas. La mayoría de los objetos que me encuentro tienen una realización mucho más cuidada que los que compras hoy en una tienda. Es un buen momento para reubicar las cosas y no comprar y acumular sin más”.

De Gaudí, Alfredo se queda con “la calidad de su realización y su estética. Y, de Dalí, con su surrealista giro de tuerca”. Ambos le han motivado a explorar universos creados a medio camino entre la realidad y la fantasía.

Mención aparte merece la influencia del Pop Art, pieza angular a nivel conceptual de la obra de Alfredo Velasco. “Creo que la función estética de objetos fundamentalmente prácticos y cotidianos le añade a las obras un carácter irónico. Y la ironía es, también, una de las características de mi trabajo”.

Su proceso creativo comienza con la búsqueda por mercadillos y chamarilerías de todo el mundo. Es ahí donde encuentra piezas que le cautivan, que le susurran al oído. “De pequeño ya me ocurría con algunos objetos. Me hablaban, se comunicaban conmigo. Desde entonces siempre he querido animar objetos inanimados. Hoy convivo con cientos de piezas en mi taller y converso con ellas hasta que me cuentan en qué quieren convertirse. A veces, la conversación puede durar años. Pero no me importa que pase tanto tiempo; al fin y al cabo, pretendo reanimar las almas de los objetos perdidos”.

Su arte también toma como fuente de inspiración al genial Frédéric Bruly Boauabré, padre del Art pour Chance, o arte por casualidad. “El hecho de unir unas piezas con otras puede crear engendros maravillosos. La casualidad, como en otros ámbitos en la vida, también tiene su parte en el proceso creativo. Por eso, estoy en contra de realizar una eutanasia a los objetos sólo porque sean viejos. Siempre he valorado el paso del tiempo. Me gusta el poso que deja en las cosas y que es lo que las convierte en piezas de ese mural gigante que es el mundo”.

Con todos estos ingredientes podemos decir que Alfredo Velasco da vida a una nueva forma de expresión plástica: el Arte Transformista. Pero, aunque su obra condensa un planteamiento de gran calado, su trabajo no tiene una finalidad pretendidamente intelectual. “No trato de crear en el espectador pensamientos de corte filosófico o profundas reflexiones. Sólo trato de provocar alegría al ver un objeto descontextualizado que ha vuelto a la vida con orgullo”.

El Taller de Alfredo Velasco nace con la vocación de traer al mundo objetos únicos, creados con rigor, pero sin que ello les reste un ápice de fantasía.